Esta bonita tetera es la Señora Potts. Ella es una doncella del castillo y se encarga de que todo esté en su sitio. Es la mamá de Chip y una mujer dulce, amable y cariñosa. Desde un primer momento recibe con las asas abiertas a Bella y la trata como si fuera su hija.
Como en cualquier hogar, no puede faltar un alegre perrillo que corra y revolotee entre las piernas de sus dueños. En este caso, en el castillo vive Escabel, un cariñoso y juguetón perrito que ha sido convertido en mueble reposa pies.
Lumiere y Fifi, un candelabro y una escoba, hacen la pareja perfecta. Ellos viven en el castillo con Bestia y un montón de amigos más, y su amor es conocido por todos ellos. Les encanta reír, bailar y disfrutar de cada momento y es por ello por lo que son tan felices juntos.
Bestia ha visto como su vida ha dado un cambio por completo. Ya no se trata del joven príncipe que era antes, sino un horrible ser al que todo el mundo temerá. Además ha de cumplir un plazo puesto que si no encuentra el amor verdadero antes de que la rosa se marchite, el hechizo no tendrá vuelta atrás.
Chip es el hijo de la Señora Potts y el pobre ha sido convertido en una tacita de café. Como a cualquier niño a él también le encanta hacer trastadas por lo que da algún que otro quebradero de cabeza a su madre que siempre tiene que estar detrás de él.
Bella ha sido capaz de ver el interior de Bestia y se ha enamorado completamente de él. Ha podido conocer cómo es él realmente y no esa simple fachada que tiene. Esto ha llegado en el momento justo porque si no hubiera sido así el hechizo no podría haberse deshecho nunca.
Bella es una joven muy hermosa que vive en un pueblecito junto a su padre. Todos los vecinos se ríen de este pobre hombre porque lo consideran un inventor al que se le ha ido la cabeza y que no sabe de lo que habla. Bella tendrá que ir a ayudarlo porque se ha metido en un problema muy gordo.
Lumiere y Ding Dong son dos sirvientes fieles de Bestia. Ellos también sufrieron el hechizo de la anciana para castigar a Bestia por su arrogancia, pero han conseguido no perder su sentido del humor ni la esperanza. Siempre estarán ahí cuando Bestia los necesite.
Bestia ha conseguido convertirse de nuevo un príncipe tras encontrar el amor verdadero. Bella se ha enamorado de él y le quiere tal y como es. Por eso ha recuperado su aspecto original y podrán vivir felices en el castillo junto a sus amigos.
Una noche una anciana le pidió cobijo a un príncipe en su castillo a cambio de una rosa. Él la rechaza por su horrible aspecto y ella se convierte en una hechicera y al príncipe en Bestia. Le advierte que si antes de que se cayeran todos los pétalos no encuentra a alguien que le quiera tal y como es, ese será su aspecto para el resto de su vida.