A Esmeralda le encanta bailar, adora la música y nunca sale de casa sin su pandereta y su gran amiga la cabra. Cualquier escenario es bueno para marcarse un gran baile y en esta ocasión ha aprovechado una barra para ello.
Aurora era una bebé preciosa y los Reyes eran unos papás muy felices, aunque esa felicidad duró muy poco. En el bautizo de la pequeña la maldad de Maléfica provocará que la niña tenga que crecer alejada de sus padres.
Tigger es uno de los mejores amigos de Winnie de Pooh. A él le encanta saltar para todos los lados y como al llegar al Bosque de los Cien Acres no tenía familia, le adopta Cangu, la mamá de Rito.
Jaq es uno de los ratoncillos que Cenicienta cuida y es el que más tiempo lleva con ella, así que ha tomado el papel de cabecilla de grupo. Cuando llega Gus es él quien le enseña a sobrevivir en la casa. El hada madrina le convierte en uno de los caballos que tirarán de la carroza que llevará a Cenicienta al baile.
Pete es el archienemigo de Mickey Mouse. Él siempre intenta desbaratar todos los planes de Mickey y de sus amigos, aunque nunca le sale bien. Es muy grandote y utiliza la fuerza para lograr sus objetivos.
Ariel se ha criado en el mar rodeada de sus hermanas sirenas y de sus amigos marinos y en especial el pez Flounder y el cangrejo Sebastian. Siempre ha sido una niña muy inquieta pero muy dulce.
Louis es un caimán que toca su trompeta para deleitarnos con su música Jazz en los pantanos. Desea convertirse en humano para poder tocar con una orquesta profesional y es por eso por lo que decide acompañar a Tiana y Naveen en la búsqueda de Mamá Odie.
Al igual que Quasimodo, Víctor, Hugo y Laverne viven en Notre Dame. Tienen una amistad muy fuerte y es que los tres han visto crecer a nuestro protagonista. Víctor es muy sofisticado, Hugo es muy divertido y Laverne es muy sabia.
Ariel por fin ha conseguido unas piernas, por fin puede caminar por la tierra y dejar a un lado el mar, aunque para ello haya tenido que sacrificar su hermosa voz. Está tan feliz que para vestirse le basta una simple cortina sujeta con una cuerda.
Simba y Nala se conocen desde pequeños, pero una gran desgracia hace que no puedan criarse juntos. Tiempo después, siendo ya adultos, un juego de su infancia ayuda a reconocerse el uno al otro.